¡Mierda! Me encanta, me estoy pillando.
Contestas 'bueno, va, ya voy.' Valla conversación, piensas, si fuera enserio, pero por ordenador parece estúpido, ¿qué digo? es estúpido. Pero me encanta.
Él dice 'así, muy bien :)'. Yo salto con un 'Já, te ahogo, ¡traga agua!' Y él se ríe. Sigo yo: Ahora no me puedes pillar. Él contesta al rato ''te tengo.'' Piensas, ojalá, me gustaría estar ahora ahí, entre tus brazos. Te imaginas lo que dices poco a poco mientras hablas con él. Te encanta.
Te dice: deja de tirarme pellizcos. Pero tú le dices: Pues te hago cosquillas. Él: No tengo. Y en ese momento dices un... 'me rindo.'
Sí, me gustaría rendirme y quedarme entre tus brazos, por supuesto.
Llega la hora de despedirse, no quieres, tienes miedo, cada vez te gusta más. No importa, quizá en realidad no me guste tanto; o sí. Mejor no pensar, ya hablaré con él. Espero que pronto. Apago el ordenador; ya le echo de menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario